PostHeaderIcon Las 68 Diferencias Entre El Padre Rico Y El Padre Pobre De Kiyosaki

Diferencias padres kiyosakiEn su libro best seller titulado «Padre Rico, Padre Pobre«, Kiyosaki nos revela que tuvo dos padres. Su padre biológico, al que se refería como «Padre Pobre» y el padre de su amigo Mike, al que llamaba «Padre Rico».

Los dos le ofrecieron su consejo, pero no le aconsejaron las mismas cosas. Ambos padres eran muy diferentes y tenían maneras de pensar contrarias, lo que le concedió a Kiyosaki la oportunidad de comparar y escoger entre la filosofía de un hombre rico y la de otro pobre.

A los 9 años, Kiyosaki decidió escuchar y aprender de su padre rico en lo que se refiere al dinero y no escuchar a su padre pobre.

En esta ocasión te comparto todas las diferencias entre el Padre Rico y el Padre Pobre de Kiyosaki, de manera que tú también puedas situarte en el canto de la moneda para ver las dos caras y decidir a cuál de los dos padres prefieres escuchar. 

 

 

*NOTA: Todas y cada una de las diferencias entre el Padre Rico y el Padre Pobre de Kiyosaki que vas a descubrir aparecen reflejadas entre las páginas de los libros de Kiyosaki¡100% recomendados!

 

 

Padre Rico Vs Padre Pobre. Las Diferencias Principales.

 

Diferencia #1

Mi Padre Pobre era un estudiante de 10, pero un analfabeto financiero.

Mi Padre Rico ni siquiera terminó la secundaria. Sin embargo, llegó a ser uno de los hombres más ricos de Hawai.

 

Diferencia #2

Mi Padre Pobre decía que los ricos eran ladrones codiciosos a quienes debía obligarse a pagar más impuestos para beneficiar a los menos afortunados.

Mi Padre Rico decía que los trabajadores del gobierno eran una banda de ladrones perezosos. También decía: «los impuestos castigan a quienes producen y recompensan a quienes no producen.»

 

Diferencia #3

Mi Padre Pobre creía que «el amor al dinero es la raíz de todos los males.» Él consideraba que cualquier deseo de tener más dinero o de mejorar su posición financiera era malo.

Mi Padre Rico creía que «la falta de dinero es la raíz de todos los males.» Él no pensaba que el dinero fuera malo en sí mismo. Él creía que trabajar toda su vida como esclavo para ganar dinero era malo y que permanecer en estado de esclavitud financiera respecto a la deuda personal era malo. Consideraba que la tentación, la codicia y la ignorancia financiera eran malas.

 

Diferencia #4

Mi Padre Pobre me recomendó: «estudia mucho para que encuentres un trabajo seguro en una buena empresa.»

Mi Padre Rico me recomendada: «estudia mucho para que encuentres una buena empresa que puedas comprar.»

 

Diferencia #5

Mi Padre Pobre pensaba que una buena educación académica y profesional era lo único que necesitaba una persona para tener éxito en el mundo real.

Mi Padre Rico decía: «Si tienes una mala educación financiera, siempre trabajaras para los ricos.»

 

Diferencia #6

Mi Padre Pobre tuvo problemas económicos durante toda su vida sin importar cuánto dinero ganaba, su problema era no tener suficiente dinero para cubrir sus gastos.

Mi Padre Rico también tenía problemas económicos. El problema de mi padre rico fue tener demasiado dinero.

 

Diferencia #7

Mi Padre Pobre decía: «no soy rico porque tengo a mis hijos.»

Mi Padre Rico decía: «debo ser rico porque tengo a mis hijos.»

 

Diferencia #8

Mi Padre Pobre tenía prohibido hablar de dinero durante la cena.

Mi Padre Rico nos animaba a hablar sobre dinero y negocios durante la cena.

 

Diferencia #9

Mi Padre Pobre decía: «invertir es arriesgado», «en lo que se refiere al dinero, vete a lo seguro, no te arriesgues».

Mi Padre Rico aseguraba: «carecer de educación financiera es arriesgado», «aprende a manejar el riesgo.»

 

Diferencia #10

Mi Padre Pobre solía decir: «nuestra casa es nuestra inversión más grande y nuestro activo más importante.»

Mi Padre Rico decía: «tu casa es un pasivo». También decía: «si tu casa es tu inversión más grande, tienes problemas.»

 

Diferencia #11

Ambos padres pagaban sus cuentas a tiempo; sin embargo…

Mi Padre Pobre pagaba las cuentas cuanto antes. Pagaba a todos los demás primero y se paga a sí mismo al final, pero sólo si le quedaba algo.

Mi Padre Rico lo hacía lo más tarde que podía. Se pagaba a sí mismo primero incluso si le faltaba dinero. Su columna de activos era más importante para él que el gobierno.

 

Diferencia #12

Mi Padre Pobre siempre decía: «Ahorra», «trabaja duro y ahorra el dinero», «ahorrar dinero es inteligente».

Mi Padre Rico a menudo decía: «invierte», «los ahorradores son perdedores», «trabajar duro y ahorrar dinero es importante si quieres estar seguro y cómodo. Pero si quieres ser rico, trabajar duro y ahorrar dinero quizá no te servirá para lograrlo».

 

Diferencia #13

Mi Padre Pobre me enseñó cómo redactar un currículum vitae impresionante con el fin de obtener un buen empleo.

Mi Padre Rico me enseñó cómo elaborar planes financieros y de negocios sólidos con el fin de que yo pudiera crear empleos.

 

Diferencia #14

Mi Padre Pobre afirmaba: «no me interesa el dinero» o «el dinero no importa».

Mi Padre Rico consideraba que era tonto pasar la vida entera trabajando para ganar dinero y pretender que el dinero no fuera importante. Decía siempre: «el dinero es poder», «si a ti no te interesa el dinero, siempre hay alguien más a quien si le interesa.»

 

Diferencia #15

Mi Padre Pobre tenía la costumbre de decir «no puedo comprarlo».

Mi Padre Rico prohibió el uso de esa frase. Él insistía en decir: «¿cómo puedo comprarlo?».

 

Diferencia #16

Mi Padre Pobre decía siempre: «yo nunca seré rico.» Y esa profecía se volvió realidad.

Mi Padre Rico siempre se refirió así mismo como rico. Incluso cuando cayó en bancarrota tras un gran revés financiero, se defendía diciendo: «hay una diferencia entre ser pobre y estar en quiebra. Uno puede estar en quiebra temporalmente; uno es pobre eternamente.» «Él creía firmemente que aquello que nos decimos a nosotros mismos, a nuestra esencia, se vuelve realidad.»

 

Diferencia #17

Mi Padre Pobre creía en especializarse con el fin de ganar más dinero o de lograr un ascenso.

Mi Padre Rico me alentó a hacer exactamente lo opuesto. «Tú tienes que saber un poco acerca de mucho» fue su sugerencia.

 

Diferencia #18

Mi Padre Pobre siempre decía «cuando tenga algo de dinero extra, lo daré.» El problema era que nunca había dinero extra.

Mi Padre Rico daba mucho dinero a los demás. Donaba a su iglesia, a la beneficencia, a su fundación. Él sabía que para recibir dinero es necesario dar dinero. Cuando tenía poco dinero, simplemente daba dinero a su iglesia o a su obra benéfica favorita.

 

Diferencia #19

Mi Padre Pobre consideraba que la seguridad en el empleo era lo más importante.

Mi Padre Rico consideraba que el aprendizaje era lo más importante.

 

Diferencia #20

Mi Padre Pobre ganó cada vez más dinero, pero también se hundió más profundamente en las deudas. De manera que él trabajó cada vez más duro y repentinamente se encontró en un nivel tributario más alto.

Mi Padre Rico ganó cada vez más dinero pero pagó menos impuestos.

 

Diferencia #21

Mi Padre Pobre me apoyó para que me mantuviera en la escuela y me graduara.

Mi Padre Rico me dijo: «cuando ya no estés en la escuela, tu banquero no te va a pedir tu boleta. A él no le importa si tuviste buenas o malas calificaciones. Lo único que tu banquero querrá ver es tu estado financiero porque al salir de la escuela, tu estado financiero será como tu boleta de calificaciones.»

 

Diferencia #22

Mi Padre Pobre me alentó a ser una persona inteligente.

Mi Padre Rico me instó a saber cómo contratar a personas inteligentes.

 

Diferencia #23

Mi Padre Pobre a menudo decía con orgullo: «Esta casa está a mi nombre», «Mi coche está a mi nombre».

Mi Padre Rico decía: «Tú no quieres poseer nada. Lo único que quieres es controlarlo». Él conservaba su riqueza con entidades legales que lo protegían de demandas por parte de amigos, socios y Judas.

 

Diferencia #24

Mi Padre Pobre se enfocaba en los ingresos.

Mi Padre Rico se enfocaba en los activos. Él trabajaba para acumular activos que produjeran flujo de efectivo. Además, decía: «no es cuánto ganas lo que cuenta, sino cuánto dinero conservas».

 

Diferencia #25

Mi Padre Pobre mantenía nuestros problemas financieros como un secreto personal.

Mi Padre Rico por otra parte, invertía horas en hablar sobre problemas económicos reales. Cuando tenía problemas de dinero o de trabajo, usaba el problema de la vida real como una oportunidad para aprender. Invertía el tiempo necesario para explicar el problema y las posibles soluciones a éste.

 

Diferencia #26

Mi Padre Pobre dispuso cada vez de menos tiempo libre para su esposa y sus cuatro hijos al trabajar duro, obtener ascensos y asumir responsabilidades mayores.

Mi Padre Rico tenía cada vez más tiempo libre conforme creció su éxito. Si los negocios mejoraban, él no tenía que trabajar más duro.

 

Diferencia #27

Mi Padre Pobre creía que vender es una grosería de seis letras. Para él la idea de vender era totalmente repugnante porque era un académico y un intelectual; pensaba que los vendedores estaban por debajo de su categoría.

Mi Padre Rico consideraba que la palabra vender era esencial en el éxito financiero de un empresario.

 

Diferencia #28

Mi Padre Pobre sólo dejó cuentas por pagar cuando murió.

Mi Padre Rico dejó decenas de millones de dólares a su familia, a instituciones de beneficencia y a su iglesia.

 

Diferencia #29

Mi Padre Pobre constantemente me decía: «Ve a la escuela, saca buenas notas y obtén un trabajo bueno y seguro.»

Mi Padre Rico me motivó a pensar como empresario. Lo que él sugería era: «busca oportunidades».

 

Diferencia #30

Mi Padre Pobre pasaba el 90% de sus horas de trabajo con maestros.

Mi Padre Rico pasaba el 90% de su tiempo trabajando con estudiantes de 10 de otros campos como banqueros, contables, abogados, arquitectos contratistas y gente que tenía un máster en alguna otra profesión.

 

Diferencia #31

Mi Padre Pobre valoraba la seguridad. Decía: «necesito mi cheque de nómina.»

Mi Padre Rico valoraba la libertad. Decía: «no necesito un cheque de nómina».

 

Diferencia #32

Mis dos padres tenían rigor para saber las definiciones de las palabras. La diferencia era que no se enfocaban en las mismas palabras.

 

Mi Padre Pobre me hacía buscar las palabras para la escuela. Sin embargo, asumía que sabía las definiciones de las palabras activo y pasivo, así que nunca se molestó por buscarlas.

Mi Padre Rico me hacía buscar palabras que pertenecían al dinero, los negocios y las inversiones. Decía: «las palabras son herramientas para el cerebro. Las palabras permiten que el cerebro vea lo que los ojos no pueden ver». También decía: «una persona que usa palabras pobres tiene ideas pobres y, en consecuencia, tiene una vida pobre.»

 

Diferencia #33

Mi Padre Pobre decía: «Pagar impuestos es un acto patriótico.»

Mi Padre Rico decía: «No pagar impuestos es un acto patriótico.»

 

Diferencia #34

Mi Padre Pobre me recomendaba trabajar por ingreso ganado.

Mi Padre Rico me recomendaba trabajar por ingreso de portafolio y por ingreso pasivo.

 

Diferencia #35

Una de las diferencias más claras entre mi padre rico y mi padre pobre consistía en la clase de mundo que cada uno de ellos veía.

Mi Padre Pobre siempre veía un mundo de escasez financiera. Esa visión se reflejaba cuando él decía: «¿Crees que el dinero crece en los árboles?», o «¿crees que estoy hecho de dinero?», o «no puedo comprarlo».

Mi Padre Rico veía un mundo con demasiado dinero. Esa visión se reflejaba cuando él decía: «No te preocupes por el dinero. Si hacemos las cosas correctas, siempre habrá dinero suficiente», o «no dejes que no tener dinero sea una excusa para no obtener lo que deseas.»

 

Diferencia #36

Mi Padre Pobre decía: «vive por debajo de tus posibilidades» y con frecuencia recomendaba: «gasta lo menos posible»

Mi Padre Rico solía decir: «expande tus posibilidades.»

 

Diferencia #37

Mi Padre Pobre era partidario de comprar lo más barato que podía, incluyendo los alimentos; pensaba que presupuestar inteligentemente era hacerlo con austeridad, por eso vivíamos en una casa promedio en un vecindario modesto. Nunca se permitía adquirir artículos costosos aunque los deseara. «No podemos darnos ese lujo», decía.

Mi Padre Rico vivía en una casa fabulosa en una zona acomodada y gozaba de un estilo de vida desenfadado. Le encantaban los lujos. Aunque era cauteloso con el dinero no le gustaba abaratarse.

 

Diferencia #38

Mi Padre Pobre tenía una realidad fija y no sabía cómo controlarla, cambiarla o expandirla. En lugar de cambiar su realidad, siguió haciendo afirmaciones como: «no puedo pagarlo», «nunca seré rico», «el dinero no me interesa», «cuando me retire, mi ingreso bajará».

Mi Padre Rico tenía la habilidad de cambiar, controlar y expandir continuamente su realidad. Y como podía expandir continuamente su realidad, se hizo cada vez más rico trabajando cada vez menos.

 

Diferencia #39

Mi Padre Pobre se preocupaba acerca de nunca tener suficiente dinero.

Mi Padre Rico pensaba sobre el dinero y sobre la manera de obtener el poder sobre éste.

 

Diferencia #40

Mi Padre Pobre siempre pensó que mi padre rico era codicioso. Nunca pudo ver que las acciones de mi padre rico eran generosas. Desde su punto de vista, mi padre rico explotaba a sus trabajadores y se aprovechaba de gente como él: gente que no podía comprar su propia casa.

Mi Padre Rico siempre pensó que mi padre pobre era codicioso. Él consideraba que los empresarios y los capitalistas son generosos porque eligen invertir en negocios, productos y servicios que generan empleos y oportunidades para que otros también prosperen.

 

Diferencia #41

Mi Padre Pobre era jefe del sindicato de maestros de Hawai, se esforzó mucho para asegurarse de que los maestros recibieran mejores salarios a cambio de menos trabajo. Recuerdo que en una ocasión se echó encima el gran problema exigir que los maestros tuvieran menos alumnos, mejor salario, más días libres más prestaciones; a mi padre pobre, todo lo anterior le parecía lógico.

Mi Padre Rico creía que la filosofía de mi padre pobre violaba una de las leyes de compensación. Padre rico creía que si quiero recibir más, tienes que dar más. A mí siempre me pareció extraño que la gente creyera que mi padre rico era codicioso y mi padre pobre tenía razón en pelear por salarios más altos y menos trabajo para sus maestros.

 

Diferencia #42

Mi Padre Pobre creía que obtener una ganancia excesiva era codicia. Se sintió avergonzado cuando los periódicos publicaron cuánto dinero ganaba, porque consideraba que ganaba demasiado en comparación con los maestros de escuela que trabajan para él.

Mi Padre Rico decía: «usted sólo tiene un cierto número de horas en un día y hay un límite a lo duro que puede trabajar. Entonces ¿por qué trabajar duro por el dinero? Aprenda a hacer que el dinero y la gente trabajen para usted y será libre para hacer las cosas que son importantes.»

 

Diferencia #43

Mi Padre Pobre enseñaba que cometer un error era pecado. Él se enfocaba en evitar los errores. Por eso era un buen empleado. Creía que cometer errores significaba que era una persona estúpida. Decía: «Los errores te hacen estúpido.»

Mi Padre Rico creía en el hecho de que la gente aprendía a través de sus errores. Él decía: «los errores te hacen más inteligente».  También decía: «es un pecado cometer un error y no aprender de él.» Venía de la escuela de pensamiento que fomentaba cometer errores. Por eso era un buen empresario.

 

Diferencia #44

Mi Padre Pobre trataba de resolver sus problemas económicos solo. En casa, siempre veía a mi padre pobre sentado frente a una pila de facturas, partiéndose la cabeza, pensando qué hacer para pagarlas todas.

Mi Padre Rico resolvía sus problemas económicos solicitando la ayuda de gente más inteligente y astuta que él. A su alrededor se encontraban sus abogados, contadores, gerentes, su banquero, su corredor de bienes raíces y su corredor de bolsa. Padre rico discutía sobre los problemas que enfrentaba y luego permitía que los asesores le ofrecieran sugerencias para resolverlos.

 

Diferencia #45

Mi Padre Pobre creía que pedir ayuda en la escuela, particularmente si lo haces a la hora del examen, es hacer trampa.

Mi Padre Rico lo consideraba cooperar.

 

Diferencia #46

Mi Padre Pobre creía en la idea de que existían respuestas correctas y equivocadas. Cuando le pregunté cuánto era 1 + 1, me dijo 2. Pensaba que en la vida sólo existía una única respuesta correcta. Por eso él era pobre.

Mi Padre Rico no creía en las respuestas correctas o equivocadas. Cuando le pregunté cuánto era 1 + 1, su respuesta fue 11. Ésta es la razón por la que era un hombre rico.

 

Diferencia #47

Mi Padre Pobre creía que el gobierno o alguna empresa debía cuidarte y cubrir tus necesidades.

Mi Padre Rico creía en la independencia financiera absoluta y hablaba en contra de la mentalidad del subsidio y de la forma en que ésta sólo producía gente débil y necesitada.

 

Diferencia #48

Mi Padre Pobre decía: «regálale pescado a la gente.»

Mi Padre Rico decía: «enséñale a la gente a pescar.»

 

Diferencia #49

Mi Padre Pobre creía que la deuda era mala, pensaba que uno debía vivir «libre de deudas». Desde la perspectiva de su limitada educación financiera, no tener deudas era buena idea, así que trabajó toda su vida para salir de deudas. Decía: «la deuda me empobrece.»

Mi Padre Rico trabajó toda su vida para endeudarse. Solía decir: «la deuda es dinero», «la deuda me enriquece». También decía: «hay deuda buena y deuda mala».

 

Diferencia #50

Mi Padre Pobre decía: «espero que el mercado no colapse.»

Mi Padre Rico decía: «no me importa que el mercado colapse.»

 

Diferencia #51

Mi Padre Pobre consideraba que el fracaso era un nombre.

Mi Padre Rico consideraba que el fracaso era un verbo. Él sabía que el fracaso sólo lo haría ser más fuerte y más inteligente. No es que quisiera perder, pero sabía quién era y cómo aceptaría una pérdida: la convertiría en una ganancia.

 

Diferencia #52

Mi Padre Pobre jugaba el juego del dinero con el objetivo de no perder. Su juego consistía en ir a la escuela, llegar a ser empleado del gobierno y que éste se hiciera cargo de él. Por desgracia terminó perdiendo porque nunca jugó para ganar.

Mi Padre Rico jugaba el juego del dinero para ganar.

 

Diferencia #53

Mi Padre Pobre se preocupaba mucho por los diplomas y los títulos.

Mi Padre Rico sólo se interesaba por triunfar en los cuadrantes dueño de negocio e inversor.

 

Diferencia #54

Mi Padre Pobre era un académico y sólo sentía respeto por la educación tradicional; por eso creía que las calificaciones y la calidad de la escuela en que te graduabas, eran muy relevantes.

Mi Padre Rico era un hombre de seminarios. En lugar de ir a la universidad o a una escuela profesional, asistía a entre 2 y 4 seminarios al año. Decía que le gustaban porque eran «breves y específicos».

 

Diferencia #55

Mi Padre Pobre sólo preguntaba: «¿Ya hiciste la tarea?». Él decía: «Guarda ese tonto juego de Monopoly. Deja de perder el tiempo y vuelve a hacer tus deberes».

Mi Padre Rico jugó al Monopoly con su hijo y conmigo por lo menos una vez a la semana durante años. Decía repetidamente: «la fórmula para una gran riqueza se encuentra en este juego de mesa.»

 

Diferencia #56

Mi Padre Pobre me enseñó a obtener mi educación mediante trabajo escolar. Él aprendía leyendo y creía que bastaba con saber la respuesta correcta.

Mi Padre Rico vivía la experiencia. Él me dio un empleo y me enseñó acerca de otro tipo de educación, una que aprendí en el mundo real. Creía que el conocimiento era acción, que sólo se sabía lo que se podía hacer.

 

Diferencia #57

Mi Padre Pobre se molestó mucho cuando supo que mi padre rico no me pagaba por el trabajo que hacía para él.

Mi Padre Rico era un hombre muy generoso. Creía en los intercambios justos. También creía que la educación financiera era mucho más valiosa que el dinero. No me pagaba porque no quería que me acostumbrara a pensar como empleado.

 

Diferencia #58

Mi Padre Pobre era estudioso, pero carecía de la experiencia que proporciona la calle.

Mi Padre Rico no terminó la escuela pero aprendió mucho en la calle.

 

Diferencia #59

Mis dos padres reconocían el valor de la educación militar pero por razones muy distintas.

Mi Padre Pobre valoraba la seguridad de tener un empleo fijo, las prestaciones para los retirados, los seguros médicos y las ventajas de las vacaciones pagadas.

Mi Padre Rico se enfocaba en el valor de la habilidad para armar y organizar equipos, y la de liderazgo.

 

Diferencia #60

Mi Padre Pobre me recomendaba que me convirtiera en un empleado o autoempleado muy bien pagado.

Mi Padre Rico me animaba a estudiar para ser rico, para comprender cómo funciona el dinero y aprender cómo hacer que trabajara para mí. Decía: «conviértete en un amo del dinero.»

 

Diferencia #61

Mi Padre Pobre le entregaba su dinero a gente en la que confiaba para que lo invirtiera por él

Mi Padre Rico hacía que gente como mi padre pobre, le entregará su dinero a él.

 

Diferencia #62

Mi Padre Pobre era un burócrata del gobierno.

Mi Padre Rico era un capitalista.

 

Diferencia #63

Mi Padre Pobre tenía bastante autoridad dentro del sistema escolar, pero muy poco poder en el mundo real.

Mi Padre Rico gozaba de mayor poder en el mundo real.

 

Diferencia #64

Mi Padre Pobre creció y se convirtió en socialista. Pensaba firmemente que el gobierno tenía la obligación de hacerse cargo de la gente de manera permanente.

Mi Padre Rico creció y se convirtió en capitalista. Pensaba en construir negocios que produjeran un ingreso estable para su familia y para las familias de sus trabajadores. Pensaba que la gente debía aprender a hacerse cargo de sí misma.

 

Diferencia #65

Mi Padre Pobre decía: «trabaja por los beneficios laborales».

Mi Padre Rico decía: «sé totalmente independiente desde el punto de vista financiero».

 

Diferencia #66

Mi Padre Pobre desconectaba la mente en lo que a cuestiones de dinero se refería.

Mi Padre Rico era fanático de ejercitar su mente y siempre estaba en busca de oportunidades de negocio. Mi padre rico decía: «mi cerebro se fortalece cada día porque lo ejercito. Entre más fuerte es, más dinero puedo producir».

 

Diferencia #67

Mi Padre Pobre se enfocaba en educar su mente consciente.

Mi Padre Rico sabía que el éxito era más psicológico que académico. Sabía que la mente subconsciente era más poderosa que la mente consciente. Sabía que la mente subconsciente podía ser nuestro mejor amigo pero también el peor enemigo. Conocía la importancia de educar a ambas mentes.

 

Diferencia #68

Mi Padre Pobre decía: «ya quiero retirarme.»

Mi Padre Rico decía: «me retiré hace mucho tiempo.»

 

 

Kiyosaki dice: «Tuve la fortuna de contar con dos figuras paternas. Aprendí mucho de ambos padres. Ellos creían en la educación pero tenían perspectivas completamente diferentes acerca del dinero. Yo necesité de ambos para ser lo que soy actualmente.»

 

¡Espero que te haya resultado útil y valioso!

 

*PD: Todas y cada una de las diferencias entre el «padre rico» y el «padre pobre» de Kiyosaki que han sido compartidas están contenidas en los libros de Robert T. Kiyosaki. ¡Te recomiendo leerlos todos!

 

 

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